4 sencillos pasos para enfrentarte a un problema y simplificar tu vida

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Queremos ofrecerte unas sencillas pautas para que dejes de complicarte la vida. Por eso, cada vez que tengas un problema, debas tomar una decisión, o sea necesario que acabes con un asunto pendiente, sigue los siguientes consejos para aprender a siplificar:

Anota en un papel de forma objetiva lo que está ocurriendo:
Intenta eliminar de tu descripción adjetivos o juicios de valor acerca de cómo te hace sentir esa situación, como por ejemplo “este asunto horrible/desagradable/insoportable”.

Valora si la situación realmente te afecta tanto
Como para tener que darle demasiadas vueltas para resolverlo. Si no es así, para ya. Bastante estrés provoca la vida como para que tú te compliques con temas irrelevantes.
Debes aprender a dar la importancia justa y relativa a cada cosa. Solo si consideras que el asunto realmente es importante, continúa con los siguientes pasos del proceso.

Haz un listado con las opciones que tienes para resolverlo o abordarlo. Cuántas más, mejor.
No olvides incluir aquellas opciones en las que cuentes con los recursos que otras personas te pueden ofrecer.
Por ejemplo, imagina que tienes una reunión muy importante y no puedes recoger a tu hijo, mientras que tus padres están cómodamente en casa viendo el programa de cotilleos de la sobremesa. Si la relación con tus padres es buena y crees que a ellos no les va a molestar, ¿por qué no les pides que recojan al niño?
En otras ocasiones, deberás plantear soluciones más tajantes donde, a pesar de tus recursos, no exista cabida para otra opción posible debido a la manera en que se presentan las circunstancias. Por ejemplo, quieres ir a trabajar a pesar de estar enferma con fiebre, y habiendo tenido una recomendación de reposo por parte de tu médico. Sí, podrías ir solo unas horas, inflarte a analgésicos y darte una buena capa de maquillaje, coger un taxi o pedir a alguien que te lleve al trabajo, pero… ¿no será más fácil que por el momento te quedes en la cama y te recuperes primero?

Elige la opción más simple y que más te convenga.
No te enredes pensando en qué le conviene más a otros, qué opción sería la ideal si tuvieras ese recurso del que careces, qué deberías hacer, etcétera.
Con las posibilidades reales que tienes, y de acuerdo a tus intereses, responde a esta sencilla pregunta: ¿qué es más fácil y efectivo para ti? 

 

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